Cuando unas semanas antes del comienzo del año académico se cae el techo de una de tus aulas más grandes durante unas obras de renovación, como universidad necesitas un plan B. Una situación de emergencia sacada de la vida real que la Universidad de Amberes sufrió el año pasado. Y que los de Veldeman se la solucionamos con un alojamiento temporal.

La situación de emergencia

Durante unas obras de renovación realizadas en algunas aulas de la Universidad de Amberes, por desgracia se cayó el techo de una de las aulas más grandes, la que estaba siendo reformada en aquel momento. Esto significaba que no estaría lista antes del comienzo del año académico, y que la universidad tenía que apañárselas sin el aula para dar clase a seiscientos estudiantes.

Pero la Universidad de Amberes no podía prescindir de un espacio tan grande, así que se puso a buscar una solución provisional de última hora. Llamaron a nuestra puerta para encontrar un alojamiento temporal.

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Desafío extra

Tres semanas para tener operativa un aula temporal para seiscientos estudiantes, es ya de por sí un desafío. Además del aula grande, teníamos que proporcionar también un vestíbulo de entrada, una sala de estudio, una sala de evaluación y un aula pequeña.

Para garantizar un uso óptimo de las aulas temporales, era imprescindible un buen aislamiento, tanto térmico como acústico. Térmico, porque las aulas se utilizan en invierno, y lo agradable entonces es una temperatura constante de 21 °C. Acústico, porque ambas aulas tenían que estar operativas a la vez, y los dos espacios no debían entrar en conflicto mutuo en lo que a ruido se refiere.

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¿Nuestra solución?

Aunque la Universidad de Amberes primero preguntó si se podrían poner dos carpas separadas, nosotros les propusimos ponerlo todo bajo un único gran alojamiento temporal. Nos decantamos por una carpa TFS de 45 m de largo y 30 m de ancho. No solo facilitamos la estructura en sí, sino también los suelos, la iluminación, la calefacción, la electricidad y los pasajes hacia las aulas y las unidades sanitarias.

Paneles sándwich y una lona interior hicieron de tabiques y contribuyeron a una mejor acústica. Pusimos por todas partes baldosas de moqueta que mejoran tanto la comodidad como la acústica. En las aulas había colgados altavoces adicionales para distribuir uniformemente el sonido en las salas, de gran altura. Además de las salas pedidas, también dimos cabida a una sala técnica cerrada.

En el aula grande, construimos un andamiaje sobre el que se puso una grada descendente con seiscientos asientos. También en el aula pequeña se puso una grada más pequeña que ascendía escalonada. Por último, facilitamos una base de enchufe para cada estudiante. El alojamiento temporal fue entregado a tiempo, y estará operativo hasta el final del año académico.

¿Alojamiento temporal de última hora? Llame a Veldeman.

¿En el último momento le ha surgido la necesidad y está buscando un alojamiento temporal? Nos gustan mucho los retos, y estaremos encantados de estudiar cómo podemos ayudarle con un plan de medidas personalizado. ¿Quiere saber más? ¡Póngase en contacto con nosotros!